El proceso físico
del envejecimiento intensifica los efectos del alcohol, se modifica la manera en
que el alcohol es absorbido y removido del organismo. En general su tolerancia
disminuye al mismo tiempo que se envejece. Afecta más fuerte y por un período
más largo de tiempo.
Si eres un adulto
mayor que bebes corres el riesgo de experimentar problemas de salud por las
reacciones que se desatan cuando se combinan alcohol y medicinas. Estas
reacciones incluyen efectos peligrosos sobre el juicio o discernimiento,
lentitud en los reflejos, además falta de coordinación. La combinación de
alcohol con medicinas te puede causar graves problemas, especialmente los
tranquilizantes, barbitúricos, calmantes.
Las bebidas
alcohólicas en exceso ponen siempre a la persona adulta mayor en menores
condiciones de resistencia a las enfermedades, entre otras cosas porque bajan
las defensas que tiene el
organismo contra algunas sustancias que contiene el alcohol, además de que todos
los aparatos y sistemas del organismo se afectan. Su consumo prolongado puede
causar derrames cerebrales, arritmia cardiaca y deterioro intelectual. A pesar
de todo lo expuesto, “se considera que si eres un adulto mayor que ha tomado
desde siempre pequeñas cantidades de alcohol (una o dos copas al día), y si no
está contraindicado, en general no hay por qué suprimirlo, ya que puede ser la
vía para un cierto bienestar sin peligro para tu salud”. Aunque hablar de “pocas
cantidades de alcohol” puede ser muy relativo, porque lo que puede ser poco para
ti, se convierte en mucho para otros.
